GABRIEL BATI: CONVERSACIONES PARA UN NUEVO PARTIDO
- Enrique Portnoy

- Jan 2
- 3 min read

En el universo del deporte profesional, pocos nombres resuenan con la fuerza y la elegancia de Gabriel B. Ídolo de multitudes, símbolo de entrega y talento, Bati supo ser protagonista en los escenarios más exigentes del fútbol mundial. Hoy, sentado frente a Osvaldo Salvadores la charla se aleja de las canchas y se adentra en una dimensión menos visible, pero igual de crucial: la de la reconversión profesional, la búsqueda de sentido y la reinvención personal. Entre tazas de café, libros abiertos y una computadora encendida, la conversación fluye con naturalidad. No se trata de una entrevista ni de un repaso de glorias pasadas. Es un diálogo íntimo y profundo entre dos personas que saben que retirarse no es detenerse, sino redibujar el camino.
REUNIÓN DE TRABAJO CON OSVALDO SALVADORES
OS: Gabriel, siempre digo que el gran desafío no es retirarse, sino decidir qué hacemos con todo lo que aprendimos. ¿Cuándo te diste cuenta de que había empezado tu Segundo Tiempo?
GB: Yo creo que fue cuando el dolor ya no me dejaba disfrutar ni caminar. El cuerpo me avisó antes que la cabeza. Pero no fue inmediato... al principio sentí que había terminado algo. Después entendí que lo que había terminado era una forma de estar en el mundo, no mi historia.
OS: Eso es fundamental. Muchos confunden el fin del escenario con el fin de la identidad. Pero vos, con todo lo que hiciste después; los caballos, la gestión, tu vínculo con la tierra, los negocios, fuiste construyendo desde otro lugar. ¿Cómo encontraste sentido ahí?
GB: Me costó. El fútbol me dio una estructura, un lenguaje, una rutina. Afuera, todo era mucho más caótico. Nadie me esperaba con un plan y además, el nombre “Batistuta” traía una carga: todos creían que ya lo tenía resuelto. Pero tuve que hacer silencio. Escuchar. Aprender cosas básicas que dentro del fútbol ni veía.
OS: Eso que decís del silencio es poderoso. Porque también hay que desarmar el ego para volver a ser aprendiz. Y no todos están dispuestos. ¿Dónde sentís que fue tu mayor reconversión?
GB: Volver a confiar en mi intuición. En el fútbol, mucho lo haces con instinto. Afuera, uno empieza a racionalizar todo. Pero cuando volví a mirar hacia adentro, a trabajar la tierra, a estar con animales, me reencontré con eso. Y también cuando decidí no ocultar mis dolores, ni físicos ni emocionales. Eso me reconecto con las personas.
OS: Tu historia muestra que reconvertirse no es cambiar de rubro, sino transformar el modo en que uno habita la vida. Vos venís trabajando eso en silencio, pero con profundidad. Si hoy tuvieras que guiar a un joven futbolista en su transición, ¿qué le dirías?
GB: Que escuche. Que no confunda la fama con el conocimiento. Que se prepare, pero sobre todo, que no pierda la humildad y que entienda que afuera del fútbol hay vida. Buena vida. Pero para eso hay que entender cómo funcionan las cosas. La plata, el tiempo, el cuerpo, las emociones. Nadie te lo enseña, y eso debería cambiar.
OS: Por eso nació Segundo Tiempo; para acompañar ese tránsito, para convertir la experiencia en capital. Vos sos un gran ejemplo: no te definís por el pasado, sino por lo que haces hoy con lo que fuiste. ¿Sentís que hay algo que te quedó pendiente?
GB: Quizás... hablar más. Contar más. Siempre fui reservado, pero me doy cuenta que muchos necesitan escuchar que también sufrimos, que nos confundimos, que nos reinventamos. No para dar cátedra, sino para humanizar al ídolo.
OS: Te invito a escribirlo, a dejarlo plasmado. Entre los papeles que tenemos acá están los primeros bocetos de un nuevo libro, y tu voz puede ser parte de eso. Escribir también es reconvertirse.
GB: Me gusta la idea. Quizás ya no grite goles, pero si puedo acompañar a otros a no perderse, a encontrar su camino... entonces también estoy jugando otro partido.
OS: Y uno muy necesario; porque cuando una persona como vos decide construir con sentido, deja huella. Y en este Segundo Tiempo, la victoria no se mide en goles, sino en profundidad.




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