CARLOS S: CUANDO EL FÚTBOL SE VUELVE VIDA
- Enrique Portnoy

- Dec 5, 2025
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La vida del futbolista profesional suele tener un inicio prematuro, un desarrollo vertiginoso y, muchas veces, un final abrupto. Cuando la ovación se detiene y la rutina del vestuario queda atrás, comienza un tiempo nuevo: el Segundo Tiempo. Pocos están preparados para enfrentarlo. En esta conversación profunda, sincera y sin concesiones, Carlos Salvador Bilardo, sinónimo de pasión, estrategia y obsesión por los detalles. Campeón del mundo como entrenador en México 86, Campeón del mundo y de Copas Libertadores de América como jugador, médico recibido en la Universidad de Buenos Aires, conferencista, docente y formador incansable, ha sabido construir un Segundo Tiempo tan trascendente como su primera etapa como jugador; dialoga con Osvaldo Salvadores. Juntos recorren los dilemas que enfrenta el jugador retirado, las decisiones mal tomadas, los años irrecuperables con la familia, y las claves para transformar la incertidumbre en oportunidad. No hay lugar para la superficialidad. Esta es una charla con olor a vestuario, bisturí, bidón, pizarrón y verdad.
REUNIÓN DE TRABAJO CON OSVALDO SALVADORES
OS: Carlos, vos sos de los pocos que, siendo jugador, ya pensaba más allá del retiro. ¿Cuándo sentiste que tenías que prepararte para el "después"?
CB: Cuando vi a compañeros que se quedaban en la nada. No sabían hacer otra cosa. Terminaban jugando partidos en torneos amateurs por dos mangos. Yo dije: “Esto no me va a pasar a mí”. Mientras jugaba en Estudiantes, iba a la Facultad de Medicina. Estudiaba en el micro. Dormía poco. Me recibí de médico. Nadie lo entendía.
OS: Es una decisión contracultural, incluso hoy. ¿Qué te impulsaba?
CB: El miedo. Pero no miedo a perder, eh… miedo a quedar vacío. El fútbol se termina. Es una carrera corta. ¿Y después qué? No podes vivir de recuerdos. Yo no quería que el fútbol me usara y me tirara.
OS: ¿Y crees que esa mentalidad se transmite?
CB: Es difícil. Hoy los chicos están muy cómodos. Representantes, redes sociales, fama. Pero no planifican. Yo siempre les dije: “Esto es una etapa. No te creas eterno porque haces dos goles”. Me pasaba como entrenador también. Terminaba la práctica y me iba al consultorio, o al archivo a ver videos. Nunca me alcanzaba el tiempo.
OS: ¿A qué costo, Carlos?
CB: Al costo de la familia. A mi hija la veía poco. A mi mujer le debo la vida, aguantó todo. Hay momentos que no vuelven. Cumpleaños, actos escolares. El fútbol te devora si no pones límites. Pero yo no sabía ponerlos.
OS: ¿Y eso se repara?
CB: Algunas cosas sí, otras no. Pero también me ayudó a entender que reconvertirse no es solo cambiar de actividad. Es cambiar de mentalidad. Es asumir que sos otro. No sos más el de la tapa del diario.
OS: Eso cuesta. La identidad se construye alrededor del futbolista, y al retirarse… queda un vacío.
CB: ¡Claro! Por eso hay que prepararse antes. ¿Qué te gusta? ¿Qué sabes hacer? ¿Qué querés aprender? A muchos les da vergüenza empezar de nuevo. Pero la vida no te pregunta si estás listo. Te pasa por arriba.
OS: ¿Y qué herramientas dirías que son clave para una buena reconversión?
CB: Primero, estudio. El que sabe, decide. Segundo, disciplina. La misma que entrenabas para correr 90 minutos, úsala para un proyecto nuevo. Y tercero: rodearse bien. Gente que te diga la verdad, no los que te aplauden porque les conviene.
OS: ¿Y el ego?
CB: Ese es bravo. Yo fui campeón del mundo, pero cuando fui a trabajar en Sevilla, tenía que volver a demostrar. Y cuando dirigí a Libia, lo mismo. Hay que bajarse del pedestal. El fútbol te da gloria, pero no te garantiza sentido.
OS: Carlos, ¿crees que el fútbol prepara emocionalmente a los jugadores para ese Segundo Tiempo?
CB: No, y no se habla de eso. Se habla de táctica, de negocios, de estadísticas. Pero nadie les habla de la vida. Por eso, espacios como los tuyos, con este trabajo de mentoría, son fundamentales. Hay que hacerles ver que el partido más difícil es el que empieza después del último aplauso.
OS: ¿Y vos, te reconvertiste?
CB: Estoy en eso, como todos. Sigo aprendiendo. Me hubiera gustado estar más presente como padre, como esposo. Pero también dejé una manera de pensar el fútbol, de planificar, de vivir con obsesión y método. Quizás ese fue mi Segundo Tiempo.
OS: Gracias por tu verdad, Carlos.
CB: Gracias a vos, por invitar a pensar. Porque esto, Osvaldo… esto no es joda.





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