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LA AUTORIDAD SIN RUIDO - LIONEL S

  • Writer: Enrique Portnoy
    Enrique Portnoy
  • 13 minutes ago
  • 5 min read

CÓMO CONDUCIR CUANDO EL LIDERAZGO NACE DE LA CONFIANZA Y NO DEL PROTAGONISMO.

Lionel S llegó a la Selección Argentina en uno de los momentos más inciertos de su historia reciente. No era el nombre que el fútbol imaginaba para conducir un proyecto de semejante magnitud. Su experiencia como entrenador principal era limitada y muchos entendían que su designación sería apenas una solución transitoria. Sin embargo, con el paso del tiempo construyó uno de los procesos deportivos más exitosos de la historia del fútbol argentino. Más allá de los títulos, su recorrido deja una enseñanza mucho más profunda. Demostró que la autoridad no siempre se impone desde el prestigio, la personalidad o el pasado. A veces se construye desde la coherencia, la escucha, la humildad y la capacidad de hacer crecer a otros.

En esta conversación imaginaria con Osvaldo Salvadores aparece una idea central del Segundo Tiempo: el verdadero liderazgo comienza cuando una persona deja de necesitar demostrar quién es para empezar a construir quiénes pueden llegar a ser los demás.

 


REUNIÓN DE TRABAJO CON OSVALDO SALVADORES

OS: Lionel, en nuestro proyecto solemos decir que el Segundo Tiempo de una persona no empieza cuando cambia de trabajo. Empieza mucho antes, cuando empieza a prepararse para hacer algo distinto con todo lo que aprendió. Mientras leía tu recorrido tuve la impresión de que esa preparación estuvo presente mucho antes de que llegaras a la Selección. ¿Vos también lo ves así?

LS: Sí. Porque cuando terminé de jugar no sentí que hubiera terminado mi relación con el fútbol. Sentí que empezaba otra etapa. Había vivido el juego desde adentro durante muchos años, pero todavía tenía muchísimo por aprender desde otro lugar.

OS: Esa respuesta me parece importante. Porque muchas personas creen que la experiencia acumulada alcanza para afrontar una nueva responsabilidad. Sin embargo, vos no hablas de lo que ya sabías. Hablas de todo lo que todavía necesitabas aprender.

LS: Porque jugar y dirigir son profesiones distintas. Haber sido futbolista ayuda a entender algunas cosas, pero no alcanza para conducir un grupo. Hay que volver a estudiar, volver a observar y aceptar que uno empieza casi de nuevo.

OS: Hay una palabra que acabas de usar y que me gustaría detenerme a pensar: "aceptar". La reconversión profesional exige conocimientos nuevos, pero antes exige una actitud. Exige aceptar que el prestigio conseguido en una etapa no reemplaza el aprendizaje necesario para la siguiente.

LS: Exactamente. El pasado puede abrirte una puerta. Después tenes que demostrar todos los días que sos capaz de sostener la responsabilidad que asumiste.

OS: Muchas veces imaginamos que un entrenador trabaja con sistemas tácticos. Yo tengo la impresión de que trabaja, sobre todo, con personas.

LS: Sin ninguna duda. Los sistemas cambian. Las personas también cambian. Lo difícil es lograr que un grupo muy distinto encuentre un objetivo común.

OS: ¿Cómo se construye eso?

LS: Escuchando mucho más de lo que la gente imagina. Un entrenador toma decisiones, claro. Pero antes necesita entender qué necesita cada jugador, cómo vive la presión, cómo reacciona frente a un error, qué lo motiva y qué lo bloquea.

OS: Entonces dirigir consiste, en buena medida, en conocer a las personas antes que a las posiciones que ocupan.

LS: Exactamente. Porque los jugadores no dejan sus problemas en la puerta del vestuario. Todo lo que les pasa como personas entra con ellos a la cancha.

OS: Esa observación me parece extraordinaria. Muchas organizaciones fracasan porque administran funciones y se olvidan de las personas. En cambio, cuando uno comprende a las personas, recién ahí puede organizar las funciones.

LS: Creo que pasa exactamente eso.

OS: Hay otra idea que me interesa mucho. En el deporte se habla constantemente de formar equipos. Sin embargo, no todos los grupos de grandes jugadores terminan siendo grandes equipos. ¿Qué hace la diferencia?

LS: El compromiso con algo que está por encima de cada uno. Cuando un grupo entiende que el objetivo colectivo mejora incluso las posibilidades individuales, las cosas empiezan a cambiar.

OS: Es decir, el talento reúne. El propósito une.

LS: Me gusta esa definición.

OS: Lo pienso porque muchas veces confundimos equipo con suma de capacidades. Pero un equipo es bastante más que eso. Es una comunidad que aprendió a confiar.

LS: Y esa confianza no aparece por casualidad. Se construye todos los días. En los entrenamientos, en las conversaciones, en la manera en que se resuelven los conflictos. El entrenador tiene la responsabilidad de cuidar ese proceso.

OS: Mientras te escucho aparece otra idea muy propia del Segundo Tiempo. Muchas personas creen que liderar significa tener respuestas para todo. Yo, en cambio, tengo la impresión de que los mejores líderes hacen mejores preguntas.

LS: Puede ser. Yo nunca sentí que mi función fuera demostrar que sabía más que todos. Mi responsabilidad era ayudar al grupo a pensar mejor.

OS: Esa diferencia cambia completamente el concepto de liderazgo. Porque deja de ser una demostración de autoridad para convertirse en una herramienta de crecimiento.

LS: Sí. Si un entrenador necesita demostrar permanentemente que tiene razón, probablemente el grupo deje de pensar por sí mismo. Y un equipo necesita jugadores que piensen.

OS: Acabas de tocar un punto que me parece central. El liderazgo verdadero no fabrica dependencia. Desarrolla autonomía. Cuanto mejor trabaja un conductor, menos necesita que todo pase por él.

LS: Exactamente. Si cada decisión depende únicamente del entrenador, el equipo nunca termina de madurar.

OS: Nosotros estamos enfocados  en la preparación para el Segundo Tiempo. Y ahí se presenta un error bastante frecuente. Hay personas que empiezan a prepararse recién cuando sienten que una etapa se termina.

LS: Ahí generalmente ya llegan tarde.

OS: De acuerdo…

LS: Porque aprender lleva tiempo. Cambiar la manera de pensar lleva tiempo. Construir nuevas habilidades también lleva tiempo. Si uno espera a necesitar ese cambio para empezar a prepararse, la transición suele ser mucho más difícil.

OS: Entonces el aprendizaje permanente deja de ser una ventaja competitiva y se convierte en una forma de vivir.

LS: Yo lo veo así. Nunca sabes cuál va a ser la próxima responsabilidad que te toque asumir. Lo único que podes hacer es llegar a ese momento siendo una persona más preparada que ayer.

OS: Esa frase me parece muy valiosa. Porque desplaza la atención de la oportunidad hacia la preparación. Muchas personas pasan años esperando que aparezca el momento indicado. Muy pocas se preguntan en quién se están convirtiendo mientras ese momento todavía no llega.

LS: Y eso es lo único que realmente depende de uno.

 

COMENTARIO FINAL

La historia de Lionel S demuestra que las grandes oportunidades rara vez aparecen en el momento en que una persona termina de prepararse. Generalmente llegan mucho antes. La diferencia está en que algunos esperan la oportunidad para empezar a crecer, mientras que otros hacen exactamente lo contrario: convierten el aprendizaje en una disciplina permanente, aunque todavía no sepan hacia dónde los llevará.

En un mundo que suele valorar únicamente los resultados visibles, el recorrido de Scaloni pone el foco sobre aquello que casi nunca se ve: las horas de observación, la disposición para volver a aprender después de haber sido deportista profesional, la humildad para aceptar que conducir exige habilidades completamente distintas a las que demanda competir. La verdadera reconversión profesional no consiste en cambiar de cargo. Consiste en desarrollar una nueva manera de pensar.

La conversación con Osvaldo Salvadores deja una enseñanza que trasciende ampliamente al deporte. Todos atravesaremos momentos en los que la experiencia acumulada ya no será suficiente para responder a los desafíos que vienen. En ese instante no alcanzará con mirar hacia atrás y recordar lo que alguna vez supimos hacer. Será necesario incorporar nuevos conocimientos, desarrollar nuevas capacidades y aceptar que volver a ser aprendiz no significa retroceder, sino prepararse para evolucionar.

Quizás esa sea una de las ideas más valiosas del Segundo Tiempo. El futuro no pertenece necesariamente a quienes tienen más experiencia, sino a quienes nunca dejan de aprender. Porque la preparación no comienza cuando aparece una nueva responsabilidad. Comienza mucho antes, cuando una persona decide que el aprendizaje deja de ser una etapa de la vida para convertirse en una forma de vivir.

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