EL DEPORTISTA EN EL SISTEMA. EL SEGUNDO TIEMPO COMO PROYECTO PERSONAL; UNA TRANSICIÓN QUE SE PLANIFICA, NO SE IMPROVISA - NOTA II
- Enrique Portnoy

- Dec 23, 2025
- 2 min read

La primera nota de esta serie se dedicó a intentar entender como funciona el sistema; ahora nos enfocamos en el protagonista; no desde la fragilidad, sino desde la capacidad y desde la oportunidad de construir un camino propio más allá del calendario deportivo.
Toda trayectoria tiene ciclos: inicio, desarrollo, madurez y declinación. En muchas profesiones, estos ciclos están naturalizados. En el deporte, en cambio, se viven como fenómenos abruptos porque el entorno exige intensidad permanente y respuesta inmediata.
El desafío no está en la duración del ciclo, sino en cómo se lo integra en un proyecto vital más amplio. El deportista que comprende su carrera como una etapa, y no como una vida completa, gana perspectiva para administrar cada fase con mayor serenidad y amplitud.
La experiencia, en ese primer tiempo, debe ser la plataforma para continuar desarrollando la carrera de un profesional de la vida en su Segundo Tiempo.
Al transitar una vida de deportista profesional se desarrollan habilidades que son valiosas fuera del deporte, pero rara vez se las conceptualiza así:
capacidad de convivir con presión sostenida,
disciplina extrema,
adaptación a entornos cambiantes,
toma de decisiones en tiempo limitado,
gestión emocional en contextos públicos,
coordinación de equipos heterogéneos.
Estas competencias tienen alto valor profesional en múltiples ámbitos. El problema es que no se traducen automáticamente: necesitan marco, lenguaje y acompañamiento.
El Segundo Tiempo es, en gran parte, un proceso de traducción; convertir lo aprendido en capital aplicable a otras esferas. En Segundo Tiempo desarrollamos ese acompañamiento.
La transición como proceso planificado, no como reacción tardía, marca la causalidad.
Está instalada la idea que la transición del deportista es un momento crítico. Esa mirada, para nosotros, es incompleta. La transición real no ocurre “cuando todo termina”, sino a lo largo de la carrera: cuando se exploran intereses, se adquieren herramientas, se amplía la identidad, se crean redes y se incorpora información. La clave es construir desde hoy, entendiendo que la toma de decisiones es clave, entendiendo cómo funcionan las cosas y generando esa nueva etapa con autonomía y solvencia.
A diferencia del enfoque asistencialista o paternalista, en Segundo Tiempo proponemos algo distinto: que el deportista se convierta en protagonista de su continuidad profesional más allá del deporte.
Eso requiere reflexión, educación, entrenamiento mental y planificación, pero sobre todo requiere hacer espacio para pensar quién quiero ser cuando sea grande.
Es un proceso de autoconstrucción, no de reemplazo. De expansión, no de rescate.
La transición del deportista no es un problema: es una oportunidad estratégica. El deporte ofrece una experiencia única de intensidad, aprendizaje y disciplina, pero su valor real aparece cuando se integra en un proyecto vital más grande.
El Segundo Tiempo no existe porque el sistema falle; existe porque la vida es más amplia que cualquier carrera y eso hay que entenderlo e internalizarlo.Y cuando el deportista se da permiso para pensarse en plural, no solo como jugador, sino como persona con múltiples talentos, la transición deja de ser un salto incierto y se convierte en una continuidad lógica.
Continuaremos con esta serie de notas...




Comments