PROYECTOS DE SEGUNDO TIEMPO - NOTA III a - EL TIEMPO, EL CUERPO Y EL LÍMITE
- Enrique Portnoy

- 1 day ago
- 3 min read

CUANDO EL TIEMPO DEJA DE SER ABSTRACTO
Durante gran parte de la vida profesional, el tiempo es una idea difusa. Se lo mide en agendas, en proyectos, en contratos, en temporadas. Parece siempre disponible y "como que nunca se va a acabar". Incluso cuando hay urgencias, el futuro se percibe como amplio. “Después veo”, “más adelante”, “cuando tenga tiempo”...
El tiempo aparece como algo que acompaña, no como algo que condiciona.
En el Segundo Tiempo, esa percepción cambia. El tiempo deja de ser una abstracción y se vuelve experiencia concreta. No porque se acabe, sino porque empieza a sentirse. Ya no es solo cronológico; es vital. Se expresa en el cuerpo, en la energía, en la tolerancia al desgaste, en la capacidad de sostener ciertos ritmos.
En el deporte profesional este cambio es brutal. El cuerpo marca el límite de forma explícita. Lo que antes salía solo, ahora cuesta. La recuperación lleva más tiempo. La exigencia deja huella. El reloj no perdona. Pero fuera del deporte ocurre algo similar, aunque con menos espectacularidad. El cuerpo también habla: cansancio persistente, dificultad para concentrarse, menor tolerancia al estrés, necesidad de otros ritmos.
El error más común en esta etapa es creer que reconocer el límite es resignarse. En realidad, es madurar.
El límite no es el enemigo del proceso; es el dato que permite decidir mejor.
EL CUERPO COMO PRIMER INFORMANTE
Antes de que aparezcan las grandes preguntas existenciales, el cuerpo suele avisar. Cambios sutiles al principio, más claros después. Lo que antes se hacía sin pensar empieza a requerir esfuerzo consciente. El entusiasmo ya no alcanza para compensar el desgaste. El cuerpo deja de ser un instrumento silencioso y pasa a ser un interlocutor incómodo.
Muchas personas entrenadas para rendir, deportistas, ejecutivos, emprendedores, aprendieron a ignorar estas señales. A empujar, a exigirle al cuerpo que acompañe decisiones tomadas desde la cabeza o desde la expectativa externa. Durante un tiempo, eso funciona, pero en el Segundo Tiempo, ese pacto empieza a romperse.
Escuchar al cuerpo no significa dejar de exigirse. Significa redefinir la exigencia. Cambiar la lógica del “más” por la del “mejor”. Entender que no todo proyecto vale cualquier costo. Que no toda oportunidad es sostenible. Que el cuerpo no es solo un recurso, sino un límite vivo.
TIEMPO DISPONIBLE Y TIEMPO ÚTIL
Otra distinción clave en esta nota es entre tiempo disponible y tiempo útil. No es lo mismo tener muchos años por delante que tener margen real para equivocarse. En el Segundo Tiempo, esta diferencia se vuelve crucial.
Muchas decisiones mal tomadas se apoyan en una ilusión: “tengo tiempo”. Pero el tiempo no es homogéneo. No todos los años pesan igual. No todas las etapas permiten el mismo nivel de riesgo. No todas las decisiones tienen el mismo costo de reversibilidad.
En el deporte, esta realidad es evidente. Una mala decisión a los veinte no tiene el mismo impacto que a los treinta y cinco. En la vida profesional general ocurre lo mismo, aunque se disimule mejor. El margen para probar, fallar y volver a intentar se reduce, no por edad cronológica, sino por contexto vital: responsabilidades, energía, red de apoyo, situación patrimonial.
El Segundo Tiempo exige aprender a administrar el tiempo como un activo, no como un fondo infinito. Esto no invita al apuro, sino a la lucidez. No se trata de correr, sino de elegir mejor dónde poner la energía...
continuará




Comments